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Plaza de Mayo

Tipo de atractivo:   Plazas
Destino:   BUENOS AIRES (CAPITAL FEDERAL)
La "Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre", creció en torno a la Plaza Mayor (actual Plaza de Mayo). Rodeándola se dispusieron los espacios para los poderes más influyentes de la época: el Cabildo (poder civil), la Iglesia (poder eclesiástico) y el Fuerte (poder militar) dando forma al Casco Fundacional.
En la plaza funcionaba el mercado, se ejecutaba a los reos y se celebraban las fiestas y corridas de toros. En 1803 se construyó la Recova que la atravesaba. Ésta era una galería comercial de 24 arcos de estilo renacentista que albergaba 48 locales. Con la Recova la plaza quedó dividida en dos sectores: la Plaza del Fuerte en el lado Este y la Plaza Mayor en el Oeste. En esta última fue donde el general de los invasores ingleses, Beresford, rindió sus armas en 1806, razón por la cual desde entonces se la llamó Plaza de la Victoria. Días después se reunió una multitud frente al Cabildo para exigir la elección del general vencedor, Santiago de Liniers, como jefe militar de la ciudad, siendo ésta la primera asamblea popular porteña que inauguraría un comportamiento que se convirtió en hábito entre los habitantes de Buenos Aires.
Dos años antes, eran unidas ambas partes de la plaza con un callejón central cerrado por un arco, cobrando así su forma rectangular en lugar de la cuadrada original. Aún así, en ningún otro lugar del continente se cumplió con tanto rigor el damero cuadriculado de los conquistadores que hoy sigue multiplicándose a más de 50 kilómetros.
La Plaza también fue el lugar donde se demostraron la mayoría de los avances tecnológicos: la iluminación a gas en 1823, la iluminación eléctrica en 1854, el primer ensayo de transmisión telegráfica en 1855, el primer servicio de tramway entre Plaza de la Victoria y Recoleta en 1870, la primera línea de “tranvías subterráneos” de América del Sur en 1913.
En 1884 el Intendente don Torcuato de Alvear decide la unificación de las dos plazas demoliendo la Recova y llamándola Plaza de Mayo.
Exceptuando la Declaración de la Independencia y las batallas que se libraron para conquistarla, la Plaza de Mayo fue escenario de todos los acontecimientos trascendentales de la Argentina. Es el centro institucional de la República pero fundamentalmente es el símbolo del derecho de los ciudadanos a reclamar. Aquí se protesta y se festeja. En el balcón de la Casa Rosada, Evita reunió a los “descamisados” como ella llamaba a los trabajadores y seguidores de su marido, el ex presidente Juan Domingo Perón. En ese mismo balcón, Madonna la representó en la película “Evita”, del director Alan Parker en 1996.
También fue testigo de la revolución de 1955, de las reacciones del pueblo frente a la guerra de las Islas Malvinas y al intento de golpe de Estado en 1987. Es sede de las marchas de las “Madres y abuelas de Plaza de Mayo” que todavía reclaman por el esclarecimiento de la desaparición de sus seres queridos en la época de la dictadura militar desde el año 1977. En 2001 se hicieron presentes las cacerolas en la Plaza, blandidas por los habitantes en forma de protesta ante una de las mayores crisis financieras que atravesó el país.
En el centro de la Plaza se encuentra la pirámide de Mayo. Es el primer monumento que tuvo Buenos Aires para conmemorar el primer aniversario de la Revolución de Mayo. Dada la escasez de presupuesto y de tiempo, la primera pirámide fue un sencillo monolito construido con una horneada de ladrillos por el alarife Pedro Cañete. Su valor radicaba en el simbolismo que representaba, que Buenos Aires ya nunca más funcionaría como una colonia española.
En 1856 el escultor Prilidiano Pueyrredón propuso embellecer la estatua y construyó una nueva pirámide sobre la anterior coronando su cúspide con una estatua de la Libertad esculpida por el francés Joseph Dubordieu.
El Altar de la Patria, como también es llamada, casi fue demolido en 1833 cuando desapareció la Recova que cruzaba la actual Plaza donde hoy está la Pirámide. La idea era construir un monumento a la Revolución más acorde con los gustos y los medios del país de aquellos prósperos años. Pero finalmente el intendente Alvear no demolió la Pirámide porque otras figuras influyentes como Avellaneda, Sarmiento y Mitre se opusieron.
En aquella época se ubicaba frente a la Catedral pero en 1912 durante las obras de construcción de la Línea A de subterráneos fue trasladada a su emplazamiento actual y finalmente la Pirámide fue colocada en el centro de la Plaza de Mayo. Desde 1942 es Monumento Histórico Nacional y permanece protegida contra cualquier tipo de reforma.
El otro Monumento de la Plaza, situado frente a la Casa de Gobierno es el erigido al General Manuel Belgrano, uno de los próceres de la Patria creador de la bandera argentina. Si se observa con detenimiento el grupo escultórico, puede parecer que algunos detalles no encajan y la razón está en que la obra fue realizada por 2 escultores distintos. La figura de Belgrano es obra del francés Carrier-Belleuse quien no se atrevió a modelar el caballo, para lo que pidió su ayuda al argentino Manuel de Santa Coloma, escultor especializado en animales. Éste, sin embargo, modeló un corcel demasiado pequeño para el prócer. En todo caso, el monumento fue inaugurado en 1873 por el entonces presidente Domingo Sarmiento y detrás de él se encuentra un mástil donde flamea la bandera argentina.
Al recorrer la Plaza, además de edificios antiguos y emblemáticos, verá cientos de palomas revoloteando entre la gente. Las palomas son viejas habitantes de este espacio. La historia se remonta a 1930, cuando existía un criadero de palomas en la Costanera Sur. Su cuidador era un jubilado, Benito Costoya, que llegó a tener unas cinco mil. Las controlaba con un silbato y según el sonido las aves bajaban a comer o lo seguían. Un día a Costoya se le ocurrió ir a laplaza para atraer a turistas y curiosos y así conseguir ganar unas monedas con sus aves amaestradas. Su iniciativa fue un éxito: los turistas lo recompensaban gustosos y la entonces llamada Municipalidad de Buenos Aires mejoró el palomar de la Costanera. Costoya murió en 1937 y las palomas regresaron a la plaza en su búsqueda y, aunque no lo encontraron, allí se quedaron.
La Plaza de Mayo es considerada una plaza seca porque en su mayoría está constituída por cemento, sin embargo, es apreciable aún hoy el trabajo de desarrollo paisajístico que realizó el paisajista Charles Thays a principios del siglo XX. Se trató de una de las modificaciones más significativas que tuvo la plaza: renovó canteros, la parquizó con palmeras traídas de Río de Janeiro y le dio su actual forma.
Por las tardes, cuando el bullicio de la city se apaga, comienza a atardecer y las primeras luces se encienden es un buen momento para acercarse y ver otra cara de la Plaza de Mayo, muchas veces desconocida.
Excursiones:  
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