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SAN BLAS

Ciudad:   SAN BLAS
Provincia:   LA RIOJA

 

SAN BLAS

 

El departamento de San Blas de los Sauces, enclavado en el extremo norte de la Sierra del Velazco, con una altura promedio de 990 msnm, se yergue como un oasis. Sus 7 quebradas conforman una red de afluentes del Río Los Sauces. Las aguas que bajan a los saltos desde la montaña se unen para formar este río, en una zona con un microclima especial donde las cristalinas aguas esculpen la roca y reposan en piletas naturales, que invitan a darse un reparador chapuzón en los Complejos Turísticos de Andolucas y de El Rincón.

 

Los balnearios, formados a partir de la acción erosiva del río San Blas y del tiempo sobre grandes peñones, congregan a numerosos visitantes que hacen de sus piletones naturales, conocidos como ollas, el lugar elegido para nadar y relajarse. Lugar ideal para, como las aguas, disfrutar del proceso que lleva de la agitación a la calma. Así La Rioja nos regala la imagen del sol posándose sobre finas arenas bañadas por cristalinas aguas como una manera única de disfrutar del verano riojano, a la vez que brinda la posibilidad de escaparse del agobiante calor de fin de año.

 

Además de un lugar de descanso, cada una de las localidades de este departamento cuenta con innumerables matices muy singulares dentro del conjunto de pueblos unidos por la mítica ruta 40. Se trata de 16 localidades que se distribuyen a lo largo de 50 km sobre esta ruta y cada una de ellas es digna de ver.

 

San Blas desarolla numerosas actividades productivas, pudiéndose identificar como las más importantes el cultivo de olivos y duraznos, dos productos por los que el departamento es reconocido a nivel nacional.

 

En San Blas la cultura también juega un papel preponderante y representa un punto de alto interés para el viajero. Esta región, conocida como Valle Vicioso en tiempos de la conquista, albergaba abundantes cultivos de tiempos inmemoriales, así como una riquísima espiritualidad, que se traduce en fuertes presencias.

 

Una de ellas es la de las apachetas, culto a la Pachamama, que se divisan en la zona. Pero, sin lugar a dudas, la manifestación más importante de la espiritualidad es la fiesta de San Blas. Cada 3 de febrero, la iglesia del pueblo -construida en 1732- congrega a miles de peregrinos de los cuatro puntos cardinales. El Santo Patrono de las gargantas, año tras año, renueva su convocatoria en una curiosa celebración a la que acuden, en busca de favores o para agradecerlos, personas que necesitan de su voz. Locutores, cantantes y actores elevan sus plegarias, para terminar convirtiéndolas en canto, con lo que la Fiesta de San Blas se transforma en un auténtico festival de la canción en el que festejos folklóricos y de carnaval se suman a esta celebración religiosa.

 

Claro que, además de esta muestra del fuerte culto cristiano, la región alberga restos de culturas anteriores. Como el Pucará (también conocido como Tamberías) de Hualco, una impresionante muestra de lo que era el imperio Inca.

 

A lo largo del Camino del Inca, numerosos centros administrativos conformaban la intrincada organización del Estado. Uno de ellos se encontraba en Hualco, situado en la ladera de la montaña, donde hoy sus ruinas atraen la atención de expertos, que se han abocado a su reconstrucción.

 

Hualco custodia los recuerdos de esta antigua fortaleza precolombina, testimonio de la vida de quienes habitaron la región antes de la llegada del español. Cuenta la historia que a medida que los primitivos moradores perdían sus tierras se gestaba la rebelión. Hacia 1630, la furia contenida se hizo guerra, que terminó con la derrota y la adopción del sistema de encomiendas.

 

Pero Hualco no habla de sangrientas batallas, sino de la paz que la precedió. Espacios demarcados por gruesos muros de piedra albergan viviendas, corrales y hasta un sistema de desagües que asombra a los urbanistas de la modernidad.

 

La propuesta de San Blas se hace mucho más atractiva si se le incorpora una dosis de aventura. Entonces, las quebradas de El Rincón, Maycán, Amuschina y Tuyubil se convierten en paradas obligadas. Aquí lo agreste es la excusa para una buena caminata, el armado de una carpa y hasta la contemplación de una fauna numerosa.


 

Excursiones:  
Corredor de la ruta 40 en La Rioja
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