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Casco histórico de Buenos Aires

Tipo de excursión:   Autoguiadas
Tipo de turismo:   Turismo cultural

Casco histórico de Buenos Aires

El Casco Histórico de la Ciudad de Buenos Aires ha cambiado mucho desde que fue erigido en 1580 y ha sido testigo de casi todos los momentos decisivos para la Nación, por ello, ningún otro atesora como él su historia y su memoria.
La "Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre", creció en torno a la Plaza Mayor (actual Plaza de Mayo). Rodeándola se dispusieron los espacios para los poderes más influyentes de la época: el Cabildo (poder civil), la Iglesia (poder eclesiástico) y el Fuerte (poder militar) dando forma al Casco Fundacional.
En el centro de la Plaza se encuentra la pirámide de Mayo. Es el primer monumento que tuvo Buenos Aires para conmemorar el primer aniversario de la Revolución de Mayo.
En 1856 el escultor Prilidiano Pueyrredón remodeló la estatua y construyó una nueva pirámide sobre la anterior coronando su cúspide con una estatua de la Libertad esculpida por el francés Joseph Dubordieu.
El otro Monumento de la Plaza, situado frente a la Casa de Gobierno es el erigido al General Manuel Belgrano, uno de los próceres de la Patria creador de la bandera argentina. Si se observa con detenimiento el grupo escultórico, puede parecer que algunos detalles no encajan y la razón está en que la obra fue realizada por 2 escultores distintos. La figura de Belgrano es obra del francés Carrier-Belleuse quien no se atrevió a modelar el caballo, para lo que pidió su ayuda al argentino Manuel de Santa Coloma, escultor especializado en animales. Éste, sin embargo, modeló un corcel demasiado pequeño para el prócer. En todo caso, el monumento fue inaugurado en 1873 por el entonces presidente Domingo Sarmiento y detrás de él se encuentra un mástil donde flamea la bandera argentina.
Por las tardes, cuando el bullicio de la city se apaga, comienza a atardecer y las primeras luces se encienden es un buen momento para acercarse y ver otra cara de la Plaza de Mayo, muchas veces desconocida.
En la Plaza nacen tres importantes avenidas de Buenos Aires: Avenida de Mayo, que une las sedes de los poderes ejecutivo y legislativo, y las diagonales Presidente Julio A. Roca y presidente Roque Sáenz Peña.
Debajo del predio de la plaza también palpita un mundo subterráneo: el de las estaciones de metro (o subte, como se le llama en Buenos Aires) Plaza de Mayo (línea A), Catedral (línea D) y Bolívar (línea E). A pocas calles, después de atravesar la zona bancaria, a la altura de la Bolsa de Comercio, (otro edificio que vale pena admirar por su fachada e interior) está la línea B que recorre la Avenida Corrientes.
L
a línea A de subtes es la más antigua de la ciudad y de Hispanoamérica. Las obras se iniciaron en 1911 y dos años más tarde ya estaba concluido el primer tramo hasta Plaza Miserere. Si estando en Plaza de Mayo quiere ser testigo de la Belle Epóque porteña solo debe bajar a la línea A y dar un paseo por su recorrido. El cual, está siendo ampliado en la actualidad hasta el barrio de Flores y Liniers.
Frente a la Plaza de Mayo, sobre la calle Bolívar entre la Diagonal Roca y Avenida de Mayo se aprecia la sede del Cabildo. Desde 1610 en que data una primera construcción hasta 1940 en que tomó su forma actual, el edificio sufrió numerosas modificaciones, incluyendo la demolición de 6 de sus 11 arcos originales.
En 1940, declarado el Cabildo Monumento Histórico, se empezó una gran restauración bajo la dirección del arquitecto Mario Buschiazzo se reconstruyó una evocación del Cabildo original con dos arcadas a cada lado y con una torre más baja.
En este ayuntamiento, el 25 de Mayo de 1810, se proclamó la Junta de Gobierno que sustituyó al Virrey Cisneros designado por el Rey de España, quien había sido destronado por Napoleón. El Cabildo estaba constituído por un cuerpo colegiado con funciones administrativas, legislativas, judiciales, de policía y milicia. Los miembros eran votados por los vecinos y se reunían en cabildos cerrados o abiertos según el carácter de las decisiones que debían tomar. Para comprender los hechos históricos de la “Semana de Mayo” lo mejor es realizar una visita guiada al Museo de la Revolución de Mayo que se encuentra en su interior. Se exhiben documentos, mapas, cuadros, fotos y objetos de la época. Los viernes a las 15.30 hay una visita guiada gratuita.
Detrás del Cabildo hay un patio y pasaje diurno entre Avenida de Mayo e Hipólito Irigoyen que fue realizado para festejar el 150 aniversario de los días de Mayo donde actualmente funciona una feria de artesanos los jueves y viernes.
Vale la pena desde este punto divisar la torre neoclásica de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, en la confluencia de Hipólito Irigoyen y Perú, detrás del Cabildo, posee un gran reloj carrillón digno de ver aunque haya dejado de funcionar hace algunos años.
Al otro lado de Avenida de Mayo se encuentra el Palacio de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (ex Palacio municipal). Este solar perteneció antiguamente al General San Martín pues le fue regalado tras sus victorias y posteriormente también fue sede de la Jefatura de Policía.
En 1891 comienza a levantarse el edificio actual de estilo academicista francés según el proyecto del ingeniero Giovanini Cagnoni y la dirección del arquitecto Mario Buschiazzo. Inaugurado en 1902, lució una cúpula con aguja que fue demolida más tarde porque amenazaba con derrumbarse.
El Palacio del GCBA es la sede del Poder Ejecutivo de la Ciudad ejercido por un Jefe de Gobierno electo por el voto popular, cuya duración en el cargo es de cuatro años. De él dependen el Vicejefe de Gobierno, el Jefe de Gabinete y los nueve ministros a cargo de las áreas de Hacienda, Justicia y Seguridad, Desarrollo social, Ambiente y Espacio Público, Desarrollo económico, Desarrollo urbano, Educación, Salud y Cultura. Existe también en la ciudad un intento de descentralización de tareas, materializado en 15 Centros de Gestión y Participación Comunales (que en breve pasarán a llamarse comunas). En ellos pueden realizarse varios trámites administrativos, se brindan servicios sociales y se realizan actividades culturales y de capacitación. Además cuentan con un cuerpo de inspectores propios para el control de servicios, industrias y comercios de la zona, y tienen junto al Poder Ejecutivo decisión en la planificación y ejecución de obras públicas zonales. Cada comuna posee su patrimonio y su presupuesto, que se establece en el Presupuesto Anual de la ciudad.
Siguiendo con el recorrido, en la esquina de San Martín y Rivadavia apreciamos la fachada neoclásica de la Catedral de Buenos Aires. Es el templo católico más antiguo de la ciudad y la sede del Arzobispado de Buenos Aires. Aunque esta no es la primera, sino la sexta construcción que se levantó para tal fin, pues los porteños debieron esperar casi 300 años hasta ver completada la Catedral actual desde que Juan de Garay designara estos terrenos para su sede.
En 1862 se le dio el tono corintio a las columnas y se realizó la escena bíblica del tímpano dibujada por el francés Joseph Dubordieu representando el reencuentro de José con Jacob aludiendo al fin de las luchas entre las distintas facciones políticas argentinas de la época.
En el interior no deje de ver el gran altar barroco, el mausoleo con los restos del General San Martín (Libertador de Argentina, Chile y Perú) y también las urnas de los generales Las Heras y Guido y del simbólico soldado desconocido de la Independencia. Nótese que el panteón de San Martín se encuentra extramuros de la Catedral, ya que por su condición de masón no era aceptable su inclusión dentro del edificio.
Soldados del Regimiento de Granaderos a caballo, cuerpo creado por San Martín en 1812, custodian el recinto. Los cambios de guardia se hacen de lunes a viernes a las 9, 11, 13, 15 y 17 horas y los sábados a las 9, 11, 17 y 19.
A continuación, en la esquina de Reconquista y Rivadavia, puede observarse la fachada plateresca del Banco de Crédito Argentino, obra de los arquitectos de Lorenzi, Otaola y Rocca en 1933. En el terreno que ocupa se encontraba la casa de don Miguel de Azcuénaga en la que se supone se confeccionó la lista de integrantes de la Primera Junta de Gobierno Patrio en 1810.
En la siguiente esquina, en la confluencia de 25 de Mayo y Rivadavia, se encuentra el edificio monumentalista del Banco de la Nación Argentina. Es obra del arquitecto Alejandro Bustillo realizada entre 1938 y 1952. El lugar que hoy ocupa el Banco fue el solar que Juan de Garay reservó para edificar su casa que nunca construyó. En cambio, aquí se ubicó la primera Iglesia, el primer cementerio y el primer terreno baldío, llamado Hueco de las ánimas, porque se decía que aquí vagaban las almas en pena.
A mediados de 1800 este sitio se convirtió en los subsuelos del primer Teatro Colón, mientras que en su planta alta tenía su sede la masonería. Luego albergó al Hotel Argentino donde José Hernández escribió parte del Martín Fierro, una obra emblemática argentina que describe la vida del gaucho en forma de poema.
Hoy este espacio que tuvo tan diversas funciones está ocupado por una gigantesca caja blindada, a prueba de bombas e inundable en caso de incendio: es el tesoro del Banco de la Nación, dividido en 11.290 cajas blindadas más pequeñas. Si tiene unos minutos, le recomendamos que entre para admirar la enorme cúpula octogonal de 50 metros de diámetro y 52.000 toneladas de peso de su salón central.
Ocupando la calle Balcarce en el lado Este de la Plaza encontramos la Casa de Gobierno. Desde la fundación de Buenos Aires y hasta 1720 en este solar se ubicó la Real Fortaleza y desde entonces este espacio ha sido sucesivamente la sede de gobernadores y virreyes durante la época colonial española y posteriormente de los distintos gobiernos patrios: juntas, triunviratos, directores supremos, gobernadores de provincia y presidentes de gobierno hasta el día de hoy.
en 1873 el presidente Domingo Sarmiento realizó varias mejorías entre las que se cuenta la pintura rosada del exterior. Sobre la elección del color hay varias teorías, una dice que fue por analogía con la Casa Blanca estadounidense, nación a la que, sin duda, Sarmiento veía como un ejemplo. Otra hipótesis es que el color rosado resultaba de la combinación de los colores emblemáticos de las dos facciones que se enfrentaron a lo largo de gran parte del S XIX: los federales (rojo) y los unitarios (blanco). La última tesis sostiene que simplemente lo que se intentaba evitar era la humedad derivada de la cercanía al Río de la Plata por lo que se utilizó la mezcla más común en la época para tal fin, agua, cal y sangre de buey, de lo que resultó incidentalmente el color rosa. Lo cierto es que, intencionadamente o no, el color de la Casa de Gobierno se convirtió en un símbolo que llevó a rebautizarla como Casa Rosada y así es como se la llama coloquialmente entre los argentinos.
Los avatares de este edificio que comparte con casi todos los demás que se asoman a la Plaza de Mayo una historia de demoliciones y reconstrucciones, autorías diversas, reunificaciones y mezcla de estilos es patente en sus visibles dismetrías que a simple vista no suelen ser percibidas.
Para conocer más sobre la historia de los presidentes argentinos puede visitar el Museo de la Casa Rosada, que conserva bustos y objetos oficiales y personales, como bandas y bastones, y también el tintero de bronce modelado por la escultora argentina Lola Mora que es utilizado hasta el día de hoy en las ceremonias de los juramentos. Inscribiéndose en el Museo a una visita guiada se puede conocer también el interior del Palacio de Gobierno. Desde el museo también se accede a los restos de la Aduana Nueva o Aduana de Taylor, donde todavía se ven los restos de galerías subterráneas y el patio de maniobras.
En Leandro Alem y Rivadavia se alza la estatua de Juan de Garay realizada en bronce por el alemán Gustav Eberlein, quien se imaginó al conquistador español ya que no existe ningún retrato de él. Detrás de él la colectividad vasca colocó un retoño del roble de Guernica en 1919, comunidad de la que Garay era originario, aunque desde los 14 años nunca más regresó a España.
Otro monumento digno de mención es el dedicado a Colón, ubicado detrás de la Casa Rosada sobre Paseo Colón, obra del italiano Arnaldo Zocchi, realizado en mármol de Carrara y donado por la colectividad italiana en el primer Centenario de Mayo. Los relieves de la base ilustran la partida desde el puerto de Palos y la Cruz que simbolizaba la llegada al Nuevo Mundo.
Al sureste, exactamente en Azopardo 250, se levanta la imponente silueta del edificio Libertador, sede del comando en jefe del Ejército, construída entre 1938 y 1942 por ingenieros de esa arma. Esta obra monumental, pone en evidencia la imagen que se quiso dar de predominio del poder militar sobre el civil en una época de la historia argentina. Frente a él hay una Plaza de Armas decorada con elementos bélicos en desuso.
En la esquina de Yrigoyen y Paseo Colón se levanta el Ministerio de Economía, construcción de 1940 de carácter solemne y macizo que recuerda a las realizadas por Stalin y Mussolini en las mismas épocas. En sus mármoles aún hay huellas de los bombardeos del 16 de junio de 1955.
A continuación, sobre Yrigoyen, se levanta un ejemplo más de esta arquitectura estatal: la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), ex-Banco Hipotecario Nacional, construido entre 1947 y 1956. En su interior funcionó el antiguo Congreso de la Nación, que sesionó allí entre 1864 y 1905 y que fue parcialmente demolido conservándose aún su fachada neoclásica, columnas, rejas, sala de sesiones, mobiliario original y dos balconadas. El solar también albergó la casa del General Balcarce que hoy es sede de la Academia Nacional de Historia, de la que depende el "Museo del Antiguo Recinto del Congreso Nacional" y su importante biblioteca. La Academia atiende de lunes a viernes de 13 a 18 hs., mientras que las visitas al Antiguo Recinto del Congreso se pueden realizar únicamente los días jueves de 15 a 17 hs. entrando por Balcarce 139.
Desviándose de la Plaza hacia sus alrededores, la propuesta es continuar por la Diagonal Sur o Av. Presidente Julio A. Roca que discurre por el lado sur del Cabildo. En su confluencia con Perú, se encuentra el Monumento a Julio Argentino Roca inaugurado en 1941. En su base se observan dos grandes figuras que representan la Patria y el Trabajo. En su cúspide se erige una escultura ecuestre realizada en bronce, obra de José Zorrilla de San Martín. Julio Argentino Roca fue ministro de guerra de Avellaneda, y fue dos veces Presidente de la República entre 1880-1886 y 1898-1904.
Tomando Alsina hacia la derecha, encontramos la Manzana de las Luces, la Iglesia San Ignacio y el Colegio Nacional Buenos Aires en el solar que abarcan las calles Alsina, Bolívar, Moreno y Perú.
En estos terrenos se instalaron los jesuitas en 1633. En 1686 la Compañía de Jesús levantó aquí la Iglesia de San Ignacio, la más antigua de la ciudad, su colegio y la Procuraduría de las Misiones. De aquella época quedan en pie las Casas Virreinales de Renta, la Sala de Representantes y el Colegio Nacional de Buenos Aires, uno de los institutos más prestigiosos del país. Luego de la expulsión de la orden, en 1767, en este predio se alojaron la Universidad de Buenos Aires y el Congreso nacional.
Aquí también funcionó una de las imprentas pioneras de la ciudad. De ella surgió “El Telégrafo Mercantil”, el primer periódico editado en Buenos Aires en 1801. A mediados de siglo, nació en ese mismo predio el diario La Prensa en 1869- , en una casa sobre la calle Moreno.
En 1821, el periódico Argos la bautizó “La Manzana de las Luces” por las enseñanzas iluministas de las instituciones que allí funcionaban.
El conjunto presenta galerías subterráneas del siglo XVIII que lo conectan con otros edificios de los alrededores, como la Catedral, el Cabildo y otras iglesias, desde cuyas cúpulas podía vigilarse la ciudad. La Iglesia, las casas virreinales, el Colegio y los túneles se pueden visitar, aunque el recorrido es corto ya que todavía quedan pasadizos subterráneos por rescatar debajo del casco histórico de Buenos Aires.
Siguiendo por Alsina, al 500, se encuentra la “Librería de Ávila”. Inicialmente se trataba de una botica que se inauguró en esta esquina en 1785 que sería el primer comercio en vender libros en la ciudad. A partir de 1830 se convirtió exclusivamente en librería y en uno de los focos intelectuales de la ciudad. La Librería de Ávila, es el único comercio de Buenos Aires que mantiene ubicación y rubro desde tiempos coloniales.
En Alsina 455 se levanta la Casa de María Josefa Ezcurra construida en 1836 con influencias del renacimiento italiano en su fachada. Sin embargo, su puerta, en dos hojas, mantiene la estructura de tableros utilizada en la época de la colonia. La planta baja se destinaba a comercio y la planta alta a vivienda, lugar de residencia de doña Ezcurra, quien fue cuñada de Juan Manuel de Rosas.
En la misma calle, en el 420 está el Café Puerto Rico. Se inauguró en 1887 y la legislatura de la ciudad lo declaró “Bar notable”. La fachada es de granito negro y posee amplias vidrieras que permiten ver las artísticas carpinterías de madera. Es recomendable acercarse y averiguar el calendario de espectáculos de tango que ofrecen.
A la altura de Alsina y Defensa, se ubican los Altos de Elorriaga, una de las primeras casas de altos que tuvo la ciudad en la que las habitaciones circundaban al gran patio interno. Se conservan el mirador desde donde se visualizaba el Río y los balcones enrejados del primer piso.
En la esquina de Alsina y Defensa se levanta un testimonio casi intacto de otros tiempos. Se trata de la Farmacia La Estrella. Fue fundada en 1834 y es la más antigua de Buenos Aires. Aunque no necesite comprar nada, le recomendamos que entre para verla, los dueños están acostumbrados y le dejarán admirar sus techos decorados por el italiano Parisi y estanterías de nogal de Italia, así como vitrinas que muestran con qué se curaba antaño.
En la planta superior del mismo edificio, el Museo de la ciudad exhibe objetos cotidianos del Buenos Aires antiguo, como juguetes, fotos, fonógrafos y objetos variados de la memoria urbana. Los lunes y miércoles la entrada es gratis y los demás días cuesta un peso.
En la esquina de enfrente, la Iglesia de San Francisco llama la atención por su fachada y su nave, que es la más larga de las Iglesias porteñas. Se comenzó a construir hacia 1726 según planos de Andrea Bianchi y se inauguró 26 años después. A comienzos del siglo XX, el alemán Sackman remodeló la fachada, confiriéndole el estilo barroco alemán que luce hoy. El frente está coronado por esculturas que personifican a San Francisco de Asís, Giotto, Dante Alighieri y Cristóbal Colón. Parte de la decoración interior y el retablo mayor fueron dañados por un incendio durante la rebelión de 1955. Para repararlo se colocó sobre el altar principal uno de los tapices más grandes del mundo (8 por 12 metros) que es recomendable acercarse a ver.
Posee un museo franciscano y en la cripta están los restos de Fray Francisco Sciamarella, quien celebró el matrimonio de Juan Domingo Perón y Eva Duarte; y Fray Pedro Errecart, amigo personal de ambos.
Compartiendo el atrio se encuentra la capilla de San Roque, que se abre el día 16 de cada mes cuando se celebra la fiesta patronal. En su interior destacan imágenes en madera policromada del siglo XVIII.
Frente a la Iglesia, se ubica la Plazoleta San Francisco, con 4 estatuas que representan la Astronomía, la Industria, la Geografía y la Navegación, las cuales antiguamente rodeaban a la Pirámide de Mayo. La plazoleta se proyectó por la necesidad de extender el atrio de la iglesia, debido a la gran cantidad de fieles que asistían a sus oficios.
Tomando por la calle Moreno, en el 340, el Museo Etnográfico Juan B. Ambrosetti ofrece la más completa colección etnográfica y antropológica del país, con artículos de las culturas condorhuasi, ona, tehuelche, guaraní y toba. El edificio data de 1880 y es obra del arquitecto Pedro Benoit.
En Defensa 350 se encuentra la Casa de Bernardino Rivadavia, donde nació en 1780 quien luego sería el primer presidente argentino en 1826. Es de estilo colonial y fachada simple y todavía se observan trazos del pasado sobre las ventanas y la cornisa superior.
Más adelante, en Defensa 372 , el Museo Nacional del Grabado exhibe una amplia colección de grabadores del siglo pasado y contemporáneos, en el mismo lugar que antiguamente fue un almacén utilizado como depósito de cueros.
Al llegar a la Avenida Belgrano observamos la Basílica Nuestra Señora del Rosario y Convento de Santo Domingo. La construcción del templo comenzó en 1752 y se inauguró parcialmente en 1773. Es una de las iglesias que mejor conserva su planteamiento original, con su planta jesuítica de tres naves y sus capillas laterales de poca profundidad. Todavía hoy pueden visualizarse las muestras de los proyectiles que hicieron blanco en su fachada la noche del 16 de junio de 1955. Aloja los restos del general, estadista y creador de la bandera patria Juan Manuel Belgrano quien nació en un solar contiguo, actual edificio Calmer (sobre Belgrano entre Defensa y Bolívar).
Cruzando la Av. Belgrano, en la calle Venezuela 469, vivió otro militar decisivo en la historia colonial: Santiago de Liniers. De la construcción original sólo se conservan la fachada y algunas de las paredes. Su primer dueño fue Martín Simón de Sarratea, suegro de Liniers y penúltimo Virrey del Río de la Plata. Aquí se trataron los términos de la rendición del general inglés Beresford luego de una de las fallidas invasiones inglesas.
Retomando Defensa, en su confluencia con la calle México, encontramos la Ex Casa de la Moneda. Este lugar ha alojado sucesivamente diversas instituciones: el Hospital del Rey, el Cuartel de la Partida Celadora y el Cuerpo de Leones de Policía. En 1775, el gobierno fijó como unidad monetaria el peso fuerte y creó la Casa de la Moneda, donde se imprimían los billetes, valores fiscales y timbres postales.
Esta construcción fue inaugurada en 1881, obra del ingeniero E. Costilla y funcionó hasta 1944. Es un edificio de estilo italiano, de planta simétrica, con patio central y estructura de hierro y ladrillo, rodeada por un espacio verde y limitada por un cerco de pilares y rejas ornamentales. En 1914 se le adosó una construcción sobre la calle Balcarce. Actualmente pertenece al Ejército Argentino.
En México 524 se sitúa la Casa de José Hernández, escritor y autor del Martín Fierro. Esta típica casa del siglo XIX actualmente es sede de la Sociedad Argentina de Escritores.
Unos metros más adelante sobre la calle México, en el número 560, funcionó hasta 1992 la Biblioteca Nacional. Este edificio fue construido en 1901 para sede de la Lotería Nacional, pero fue donado a la Biblioteca Nacional antes de que fuera terminado. Obra del arquitecto italiano Carlos Morra, es característico de la arquitectura del Beaux Arts, sobria y colosal. La biblioteca se reubicó en 1992 en su actual edificio de Austria y Libertador.
A través de este recorrido por la Buenos Aires histórica lo que atrapa al visitante extranjero es la vitalidad de sus habitantes y las repetidas señales de que esta colonia pobre y remota conoció una prosperidad y un crecimiento formidables entre el siglo XIX y XX.
El paseante puede ser testigo de la Buenos Aires de adobe que el tiempo se llevó y que se deja adivinar si el visitante conoce sus secretos. Más evidentes son los signos de opulencia y creciente pujanza de la ciudad porteña que asomó con altivez al mundo a través de sus edificios más emblemáticos. De ello, hay más ejemplos en la “city porteña” que le invitamos a descubrir en los demás circuitos.

Destinos:  
BUENOS AIRES (CAPITAL FEDERAL)
Atractivos:  
Cabildo
Casa de Gobierno
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